Una imagen vale más que mil palabras y esto aplica para el empaque, el elemento conector entre el producto, la experiencia y necesidad del usuario, el empaque es la segunda piel pues contiene, protege y expresa la esencia del producto, afirmando su función con una óptica llamativa que se alinee con los objetivos de marketing y que vaya más allá de la función logística.

Diseñar un buen empaque

Cajas, envolturas, frascos, contenedores y empaques especiales requieren un proceso de diseño que contemple variables culturales, sociales y gustos, todos propios de un análisis y perfilamiento del cliente final, esto con la finalidad de lograr un experiencia cautivadora e innovadora que conecte con la marca y logre un posicionamiento en el mercado global.

Estos son algunos de los aspectos a tener en cuenta en el diseño:

  • Qué queremos lograr con el empaque: proteger, vender, posicionar marca, generar valor, destacarse en punto de venta, mejorar la experiencia de usuario… en fin, las opciones son variadas.
  • Función y tipo de manipulación a la que será sometido el empaque o diseño especial: Alto tráfico o interacción, exposición a factores externos (niños, clima, etc).
  • Disposición logística del empaque: este deben responder a unas políticas de etiquetado, provenientes del campo normativo, y otras por disposiciones propias de la empresa y del canal de distribución. El objetivo de ello es lograr la correcta identificación de las mercancías, para de este modo evitar confusiones en su movilización y almacenamiento.
  • Materiales y recursos secundarios: grapas, vinipel, esquineros, burbuja, espuma, icopor, etc.
Referencia: http://mprende.co/gesti%C3%B3n/13-factores-para-la-elecci%C3%B3n-de-los-elementos-de-empaque-y-embalaje